El caso surgió a raíz de varios mensajes de texto interceptados el año pasado en los celulares de un luchador y un entrenador de sumo, en los cuales al parecer se revelan supuestos acuerdos en los que se definían a los ganadores de las peleas.
La Policía incautó los teléfonos móviles en el marco de otra investigación sobre una supuesta red de apuestas irregulares, controlada por bandas criminales.
Algunos de los mensajes intervenidos (fueron cerca de 50 entre marzo y junio de 2010) le ordenan al destinatario sobre cómo comportarse en el "dohyo" (el ring del sumo), mientras que otros parecen referirse a cantidades de dinero.
Por el momento hay al menos 13 personas implicadas en la presunta estafa, y la Asociación Japonesa de Sumo (JSA) ya abrió una investigación sobre el caso a instancias del Ministerio de Cultura y Deporte del país nipón.
En el pasado ya hubo versiones sobre el "arreglo" de combates, aunque la JSA siempre rechazó esos rumores. El de los presuntas peleas arregladas se suma a otros escándalos que en los últimos años han deteriorado la imagen del sumo, un deporte tradicionalmente caracterizado por la disciplina y el comportamiento ejemplar de sus luchadores.
El año pasado, el mongol Asashoryu -que significa "yokozuna" o gran campeón de sumo- se vio obligado a retirarse de la actividad, luego de haberle dado una paliza a un hombre en un local nocturno de Tokio.
También hubo varias denuncias por posesión de drogas en gimnasios, a las que se añadió la muerte de un joven pupilo a manos de su entrenador, lo que abrió el debate sobre las técnicas de lucha que esconden los centros de entrenamiento.
Pero la gota que colmó el vaso fue el escándalo sobre apuestas irregulares que salió a la luz el año pasado, y que incluso llevó a que el canal de televisión NHK se negara a transmitir, por primera vez en medio siglo, el Gran Torneo de Sumo de Nagoya.
Aquel caso, que sigue bajo investigación, implicó a varios grandes nombres del sumo y supuso un fuerte revés para este deporte, cuya popularidad en Japón se ve amenazada por el avance de otros como el fútbol y el béisbol.
Basado en la caballerosidad y el respeto al rival, el ritual y filosofía del sumo están enmarcados en el sintoísmo. Los combatientes, llamados "rikishi", suelen pesar entre 110 y 280 kilos y medir entre 1,75 y 2,00 metros, debido no sólo a razones genéticas sino también a su alimentación y a los duros entrenamientos a los que se someten.
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